viernes, 3 de octubre de 2014

Allegri cae en la trinchera del Calderón

Cualquier análisis típico sobre el Atlético-Juventus podría tachar el partido de tosco, de feo y de duro. Pero la verdad es que lo que pudimos ver anoche sobre el césped del Calderón fue una epopeya sobre el esfuerzo y la lucha. Una verdadera batalla entre dos equipos que entienden mejor que ningún otro en Europa que la clave de una victoria pasa por un formar un bloque sólido y una defensa firme. Por no dar ni un balón por perdido y por no escatimar ningún esfuerzo. Desde luego, no fue un partido vistoso para el espectador, pero anoche los hombres del Cholo y de Allegri jugaron como auténticos gladiadores, y si los tres puntos se quedaron en el Manzanares fue sólo porque un turco, de nombre Arda, se ha empeñado en marcar goles que desempaten los partidos más atascados. Goles que valen oro puro.

Tanto Simeone como Allegri sabían de la dureza del partido que les iba a enfrentar, y por ello plantaron sendos onces con un tremendo poderío físico. Los rojiblancos formaron con Moyá en portería -dejando a un lado las rotaciones con Oblak-, Miranda-Godín en el eje de la zaga, Juanfran en el lateral derecho y Ansaldi en el izquierdo. Tiago, Koke y Saúl formaban el centro del campo, con las ayudas constantes de Raúl García y Arda Turán más en banda, y con Mandzu como referencia absoluta arriba. El esquema más bien variaba según la necesidad del equipo del 1-4-3-3 al 1-4-4-2, con Tiago y Koke más centrados. Por su parte, los bianconeri sacaron su 1-3-5-2 de gala, manteniendo a Marchisio de MC y con Llorente-Tévez arriba.
Y con estos protagonistas, el colegiado Birch señaló el inicio del encuentro. En los primeros compases, ni locales ni visitantes se acercaron demasiado a los dominios del rival, como prueba del respeto mutuo de ambos conjuntos, pero por momentos dio la sensación de que era el equipo del Cholo el que más sufría. La Juventus parecía estar más cómoda sobre el terreno con Pogba y Vidal, tal vez más acostumbrados que la mayoría de los rivales del Atlético a este tipo de encuentros, poniendo ocasionalmente en vilo a la afición colchonera con buenos balones a Tévez y Llorente. Pero aún así la tónica del encuentro no varió, y ambos equipos lucharon como si de una final se tratara, juntando líneas atrás y haciéndoles el campo pequeño a los Arda, Tévez y compañía.

 Foto via +Atlético de Madrid 
En la segunda mitad el guión tampoco cambió en exceso, y las defensas volvieron a ganar a los ataques. Conforme los minutos pasaban, la Juventus iba consiguiendo algo que hace apenas meses sonaba increíble: hacer llegar el run-run a las gradas del Calderón, que no tenía muy claro si el equipo tendría alguna posibilidad de poner el 1-0 en el luminoso. Pero si alguien no dejó de creer fue el de siempre. El único entrenador que dirige a los 12 jugadores de su equipo: el Cholo Simeone. Sin dejar de insistir a la grada para que alentaran a los suyos cuando más lo necesitaban, Simeone decidió dar entrada a Griezzman por Saúl para dotar al equipo de mayor creatividad en campo contrario, y no le salió del todo mal la jugada. Y es que aunque no consiguiera cambiar la tónica del partido -tampoco era lo que buscaba- el Atlético tenía ahora más ideas en ataque. La probabilidad de meter el gol en una de las dos ocasiones que iba a tener en todo el encuentro era mayor, y de hecho, casi en la única jugada de verdadero peligro en todo el partido, Juanfran por banda sirvió para que Arda se adelantara a su marca y batiera a Buffon. A partir de ahí, el escenario era el soñado por el míster. Marcador a favor, pocos minutos por delante, y no sin sufrimiento ni sin un par de cambios defensivos, el Atlético hizo valer su renta y se llevó los tres puntos de un partido para no olvidar.


 Via +Juventus 
Probablemente, en el Calderón no sean conscientes del valor de esta victoria, precisamente contra la Juventus, y precisamente en este momento de la temporada, pero el caso es que estos tres puntos que ayer consiguió el vigente subcampeón de Europa son puro oro. Tras el tropiezo frente al Olympiakos de Míchel, en un ambiente en el que la grada aún no confía ciegamente en la plantilla actual, y frente al mayor rival del grupo en casa -que venía imbatido e invicto-, el Atlético consiguió no perder a las primeras de cambio el tren de la Champions y seguir consolidando la idea de fútbol que el año pasado se grabó en los corazones de los colchoneros a fuego. Desgraciadamente, el fútbol no tiene memoria, y el crédito te puede durar cinco años o cinco segundos. Pero si hay algo que este equipo sigue demostrando cada día y cada partido, es que con el Cholo, al fin del mundo.

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