Cualquier
análisis típico sobre el Atlético-Juventus podría tachar el
partido de tosco, de feo y de duro. Pero la verdad es que lo que
pudimos ver anoche sobre el césped del Calderón fue una epopeya
sobre el esfuerzo y la lucha. Una verdadera batalla entre dos
equipos que entienden mejor que ningún otro en Europa que la clave
de una victoria pasa por un formar un bloque sólido y una defensa
firme. Por no dar ni un balón por perdido y por no escatimar ningún
esfuerzo. Desde luego, no fue un partido vistoso para el espectador,
pero anoche los hombres del Cholo y de Allegri jugaron como
auténticos gladiadores, y si los tres puntos se quedaron en el
Manzanares fue sólo porque un turco, de nombre Arda, se ha empeñado
en marcar goles que desempaten los partidos más atascados. Goles que
valen oro puro.
Tanto
Simeone como Allegri sabían de la dureza del partido que les iba a
enfrentar, y por ello plantaron sendos onces con un tremendo poderío
físico. Los rojiblancos formaron con Moyá en portería -dejando a
un lado las rotaciones con Oblak-, Miranda-Godín en el eje de la
zaga, Juanfran en el lateral derecho y Ansaldi en el izquierdo.
Tiago, Koke y Saúl formaban el centro del campo, con las ayudas
constantes de Raúl García y Arda Turán más en banda, y con Mandzu
como referencia absoluta arriba. El esquema más bien variaba según
la necesidad del equipo del 1-4-3-3 al 1-4-4-2, con Tiago y Koke más
centrados. Por su parte, los bianconeri sacaron su 1-3-5-2 de gala,
manteniendo a Marchisio de MC y con Llorente-Tévez arriba.
Y
con estos protagonistas, el colegiado Birch señaló el inicio del
encuentro. En los primeros compases, ni locales ni visitantes se
acercaron demasiado a los dominios del rival, como prueba del respeto
mutuo de ambos conjuntos, pero por momentos dio la sensación de que
era el equipo del Cholo el que más sufría. La Juventus parecía
estar más cómoda sobre el terreno con Pogba y Vidal, tal vez más
acostumbrados que la mayoría de los rivales del Atlético a este
tipo de encuentros, poniendo ocasionalmente en vilo a la afición
colchonera con buenos balones a Tévez y Llorente. Pero aún así la
tónica del encuentro no varió, y ambos equipos lucharon como si de
una final se tratara, juntando líneas atrás y haciéndoles el campo
pequeño a los Arda, Tévez y compañía.
Foto via +Atlético de Madrid
En
la segunda mitad el guión tampoco cambió en exceso, y las defensas
volvieron a ganar a los ataques. Conforme los minutos pasaban, la
Juventus iba consiguiendo algo que hace apenas meses sonaba
increíble: hacer llegar el run-run a las gradas del Calderón, que
no tenía muy claro si el equipo tendría alguna posibilidad de poner
el 1-0 en el luminoso. Pero si alguien no dejó de creer fue el de
siempre. El único entrenador que dirige a los 12 jugadores de su
equipo: el Cholo Simeone. Sin dejar de insistir a la grada para que
alentaran a los suyos cuando más lo necesitaban, Simeone decidió
dar entrada a Griezzman por Saúl para dotar al equipo de mayor
creatividad en campo contrario, y no le salió del todo mal la
jugada. Y es que aunque no consiguiera cambiar la tónica del partido
-tampoco era lo que buscaba- el Atlético tenía ahora más ideas en
ataque. La probabilidad de meter el gol en una de las dos ocasiones
que iba a tener en todo el encuentro era mayor, y de hecho, casi en
la única jugada de verdadero peligro en todo el partido, Juanfran
por banda sirvió para que Arda se adelantara a su marca y batiera a
Buffon. A partir de ahí, el escenario era el soñado por el míster.
Marcador a favor, pocos minutos por delante, y no sin sufrimiento ni
sin un par de cambios defensivos, el Atlético hizo valer su renta y
se llevó los tres puntos de un partido para no olvidar.
Via +Juventus
Probablemente,
en el Calderón no sean conscientes del valor de esta victoria,
precisamente contra la Juventus, y precisamente en este momento de la
temporada, pero el caso es que estos tres puntos que ayer consiguió
el vigente subcampeón de Europa son puro oro. Tras el tropiezo
frente al Olympiakos de Míchel, en un ambiente en el que la grada
aún no confía ciegamente en la plantilla actual, y frente al mayor
rival del grupo en casa -que venía imbatido e invicto-, el Atlético
consiguió no perder a las primeras de cambio el tren de la Champions
y seguir consolidando la idea de fútbol que el año pasado se grabó
en los corazones de los colchoneros a fuego. Desgraciadamente, el
fútbol no tiene memoria, y el crédito te puede durar cinco años o
cinco segundos. Pero si hay algo que este equipo sigue demostrando
cada día y cada partido, es que con el Cholo, al fin del mundo.


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