martes, 2 de septiembre de 2014

Estrella Roja. Todo un referente donde los haya

Hablar de fútbol en la tierra de los Balcanes es hablar del Estrella Roja, con permiso del Partizán. Su estadio, el Pequeño Maracaná, clamaba por reinar en Europa. Por cantidad de jugadores no sería.

Se suele comentar que es el Real Madrid de la Europa del Este.Con un palmarés envidiable, cuenta con más de veinte ligas o la Copa de Europa del 91 son algunos de los títulos que lucen en sus vitrinas.
Jugar en el Estrella Roja significaba el pasaporte para formar parte de la selección nacional.
El dominio implantado en su país se debió en gran medida a los grandes jugadores con los que contaba en su momento. Dragan o Sekularac le convirtieron en un grande de Europa. Otros jugadores de gran clase técnica como Robert Prosinecki, caracterizaba a los equipos balcánicos, que luego no triunfó en España.

A pesar de sus grandes estrellas, el éxito no llegó hasta la contratación del técnico Miljan Miljanic.
Su consagración definitiva entre los grandes se produjo con la consecución de la Copa de Europa en 1991, cuando la generación más brillante que ha dado el fútbol yugoslavo reinaba en Europa. De este modo, se convirtió en el único club de la extinta Yugoslavia en ganar la Copa de Europa y el único de Europa del Este en ganar la Copa Intercontinental, también en el 91.
Después de su gran logro, vio como sus grandes talentos fichaban por otros conjuntos europeos. La guerra y el aislamiento que trajo consigo dificultó mucho la renovación de la plantilla.

Fundado en 1945 gracias a la iniciativa de un grupo de estudiantes, se trata de un club tan querido como odiado. Su poder en Yugoslavia le suponía muchos problemas y se le acusaba de tener influencias en la Federación.
Tan sólo cinco años tardo el conjunto de Belgrado en conquistar su primer título de liga, en la temporada 50-51. A partir de ese momento no paró de triunfar, cosechando muchos triunfos hasta convertirse en el dominador supremo de su país.


El 29 de Mayo de 1991 se disputó la final de Copa de Europa en San Nicola, Bari. El estadio era considerado el más moderno de Europa debido a sus cómodas istalaciones para prensa y aficionados.
Final que despertó una gran expectación. Muy poco juego depararon los 120 minutos de partido. El Olympique se mostró superior y sólo el conservadurismo de su técnico, Goethals, evitó un resultado favorable. Las estrellas yugoslasvas comandadas por Prosinecki, estuvieron muy maniatadas y no pudieron brillar. Las únicas ocasiones logradas fueron malogradas por Papin y Waddle para los franceses. La prórroga fue aún más tediosa y en los panaltis el fallo de Amorós dio el título al Estrella Roja.

En el camino hacia la final, el Estrella Roja tuvo que librarse de grandes escollos. En octavos de final, se vio las caras con el conjunto escocés del Celtic de Glasgow. Un contundente 3-0 en la ida fue suficiente. La vuelta, se resolvería con empate a uno.
En cuartos de final, el sorteo emparejó al conjunto balcánico con el Dinamo Dresde. La eliminatoria se resolvería con un global de 5-1 a favor de los serbios.
La última piedra hacia la cima del fútbol europeo fue el Bayern de Munich. El cruce más complicado e igualado hasta el momento. Esta vez, el Estrella Roja se impondría 2-1 en la ida y un 2-2 en la vuelta sería suficiente para obtener su billete a la final.

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