Un
Leicester-Manchester United no suena a partido de la jornada. Ni
mucho menos. Pero ayer zorros y diablos se empeñaron en que su lucha
en el King Power Stadium fuera una de las más espectaculares de lo
que llevamos de Barclays Premier League, por no decir la mejor. Con
una exhibición en la faceta ofensiva, los de Van Gaal pusieron el
1-3 en el marcador en el minuto 57. Pero pocos podrían creerse lo
que iba a pasar en los 33 minutos restantes. Tras el penalti que les
regaló el colegiado Clattenburg a los locales, el Manchester colapsó
y el Leicester no le metió uno, ni dos, sino cuatro goles para
recordarles a los diablos la crisis en la que están sumidos.
Analizando
los onces, los locales sacaron un equipo con alguna cara nueva, pero
que desde luego el inglés Nigel Pearson repetirá en más de una
ocasión visto el resultado que le dio. La principal novedad fue el
debut de un mito del fútbol como Esteban Cambiasso en la medular, y
también realizaba su debut como titular Jamie Vardy. Desde luego, no
tiene nada que ver la importancia que tenía el debut del primero con
el del segundo, pero el propio Vardy se encargó de centrar los focos
sobre él como lo hacen los mejores: en el terreno de juego.
Por
su parte, Louis Van Gaal sacó un once con Falcao, Di María, Blind y
Rojo como titulares. Por fin iban a jugar todos los fichajes de
última hora juntos, así que podríamos decir que por fin íbamos a
ver la primera prueba para la plantilla definitiva del Manchester
United. En el nuevo 1-4-3-1-2 (reculando así definitivamente de su
idea inicial de jugar con tres centrales), Rojo ocuparía el lateral
izquierdo de un Manchester que aún espera con ansias la recuperación
de Luke Shaw. Blind sería el eje del centro del campo, Di María y
Ander sus interiores, y Rooney jugaría de diez para enlazar con sus
dos goleadores: RVP y Falcao.
En
el arranque, el Manchester estuvo muy preciso en ataque y en el
minuto 16 ya iba ganando por 0-2 con goles de Van Persie y Di María.
Exquisito el del fideo, por cierto. Pero los locales supieron encajar
el golpe y tan sólo un minuto después, Ulloa dirigió un tremendo
cabezazo al fondo de la red, precedido por una buena jugada de Vardy
por banda. De hecho, ese hueco por la banda de Vardy fue el principal
argumento del Leicester para mantener sus esperanzas intactas de
llegar al marco de De Gea.
En
ataque, el Manchester arbolaba su juego con Blind superando la
presión inicial de los zorros, y a partir de ahí Ander comandaba,
Rooney creaba, y Di María desbordaba, aunque sólo a través del
argentino conseguía el Manchester crear peligro a Schmeichel. Pero
en defensa, el balance por la banda de Di María-Rojo era nefasto, y
en cuanto se dio cuenta el Leicester fue cuando inquietó a la
defensa rival y le discutió el dominio del partido. Los ataques
locales empezaron a centrarse ahí, y Vardy volvió loco tanto a Rojo
como a Blackett cuando le hacía la cobertura, pero llegaron al
descanso sin materializar ninguna ocasión más.
Ya
en la segunda parte, el inicio también fue territorio red
devil, y con un
Leicester encerrado llegó el 1-3 gracias a un taconazo muy
inteligente de Ander Herrera que desvió un disparo de Di María. Ese
gol dejó totalmente K.O. al Leicester, pero pese a ello, en una
jugada aislada en la que Vardy le roba el balón a Rafael con una
falta clamorosa, no contento con sólo una infracción, se tira en el
área a los pocos segundos y Clattenburg pica señalando la pena
máxima. Nugent no falla y a partir de ahí creo que aún ahora mismo
el Manchester no se explica lo que pasó sobre el césped del King
Power Stadium.
Ni
tres minutos después, Cambiasso, totalmente solo, llegó en segunda
línea para rematar un barullo en el borde del área del Manchester y
poner las tablas. Y a los diez minutos, Mata se duerme en el centro
del campo y el Leicester monta un 2x1 horriblemente gestionado por
Blackett, que acaba olvidándose de Vardy para que defina a la
perfección en el mano a mano con De Gea. 4-3. De locos. No es que el
Manchester decidiera volcarse al ataque tras ser empatado o
remontado, es que el Leicester siguió haciendo lo que quiso con el
balón, y en otra jugada por banda, Blackett derriba a Vardy en el
área –no está de más volver a recordar que era su primer partido
en la Premier-, expulsan al defensa, Ulloa transforma el penalti, y
puso el definitivo 5-3 en el marcador. El delirio para los
aficionados del Leicester.
Ayer
asistimos a una auténtica debacle del Manchester United, que en 37
minutos vio cómo le remontaron un 1-3 para terminar 5-3, demostrando
de nuevo que aunque la dirección del equipo se empeñe en fichar
grandes jugadores de ataque, su problema sigue estando ahí, y es la
defensa. Si metiendo tres goles fuera de casa te vas no eres capaz de
sumar ni un punto, algo va muy mal atrás, y es que la sombra de
Vidic-Ferdinand está resultando ser demasiado alargada. Pero que la
falta de solidez del Manchester no nos haga olvidar algo que ayer
también quedó evidente: el Leicester jugó un sensacional partido.
El mejor en lo que lleva de Premier, que seguro buscará repetir
contra sus próximos rivales. Desde luego, con Vardy y Cambiasso, el
espectáculo está garantizado.


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