Una noche de mayo de 2005, una
noche de fatídico y dulce recuerdo para los aficionados de Milán y
Liverpool respectivamente. Ese día se jugó un partido que todos los jugadores quieren jugar, la final de la Champions. Fue un
partido atípico, aunque para ser recordado se tiene que ser diferente y
así fue el Milan 3-3 Liverpool en Estambul. Todos conocemos lo
sucedido, pero porque no recordarlo?
Dicen que la magia no existe, que todo es una ilusión, mirando estas afirmaciones de la gente, puedo decir que esa noche fue fruto de una ilusión, aunque para mi fue magia.
Era la final de la Champions de 2005, el Milán ganaba 3-0 al Liverpool en el descanso,
gracias al gol de Maldini al primer minuto y a los dos de Crespo (39' y
44'). Todo iba viento en popa para los ''rossoneri'', los aficionados
desplazados desde
Milán veían que la Champions se acercaba y así lo indicaban sus caras
de felicidad. Los ingleses, al contrario que los italianos, miraban el
encuentro con un cierto desanimo y desilusión.
Los jugadores salieron al campo y al
verlos, los aficionados ''reds'' empezaron a creer y a animar sin
parar, sin pensar en su gargantas. El sueño empezó a hacerse realidad,
cuando Gerrard y Smicer marcaban, en el 54' y 56' respectivamente. Fue
en ese momento donde los aficionados ''reds'' y sus jugadores creyeron más que nunca. En el campo se empezó a escuchar una canción, de pocas veces que a los dos segundos ya se había expandió por todo el estadio.
El arbitro señaló penalti en el 60' a favor
del Liverpool, y como era habitual, el encargado de lanzarlo fue Xabi
Alonso. Los aficionados detrás la portería de Dida, miraban con
nerviosismo el penalti. Dida paraba el lazamiento para la alegría de
algunos, pero Xabi no perdonó en el rebote y puso el empate.
El marcador indicaba el empate, 3-3 a los 62 minutos. El Liverpool empató con solo 20 minutos. Fue como si los aficionados ''reds'' hubiesen hecho magia al cantar el You'll never walk alone.
Llegamos a la prórroga, nadie marcó
desde el último gol de Xabi, y en contra de los deseos de los seguidores
de los dos equipos, llegamos a los penaltis. Fue ahí donde volvió la
magia, se volvió a escuchar el You'll never walk alone y el Milán falló 3
penaltis, ¿coincidencia? Estoy seguro que los ''reds'' presentes en el estadio no fueron los únicos en cantarlo.
En los penaltis, Dudek fue el héroe.
El Liverpool marcó tres de los 4 penaltis que lanzaron y fue Dudek el
encargado de parar tres penaltis del conjunto italiano. La grada vestida
de color rojo estalló de alegría, al ver que Dudek paraba el disparo de Schevchenko (era el último penalti) y como él corría por el campo como un simple niño, feliz por lo sucedido.
Un joven Gerrard, acabó levantando el trofeo y en ese momento te das cuenta que los aficionados ''reds'' hicieron magia al cantar el You'll never walk alone.
Articulo de @Honrubia11. Pòdeis verlo en su blog http://futboldesdeelasiento.blogspot.com.es/

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