Cesc y Silva les enseñan el camino a
los nuevos.
Partido trampa el que
tuvo ayer que afrontar la selección española en el Ciutat de
Valencia ante su primer rival del grupo para la clasificación a la
Eurocopa 2016. En un campo que no favorecía precisamente el juego de
la Roja, los hombres de Vicente del Bosque jugaron un partido
sensacional, dirigidos por un gran Cesc Fábregas, en el que se
reconciliaron con su estilo, con el gol y con la afición.
Vicente sacó un once en
el que hubo más caras nuevas que viejas, y del que tan sólo cinco
jugadores salieron en el debut mundialista frente a Holanda. Con
nuestro capitán Iker en portería, la defensa la formaban Ramos y
Albiol como centrales, con Jordi Alba y Juanfran en los laterales.
Busquets hacía de eje en el centro del campo, con Koke y Cesc a su
lado para que entre los tres canalizaran todo el juego de toque de
los suyos, y arriba alineó a Silva, Pedro, y la principal novedad,
Paco Alcácer.
Frente a un equipo que
salió a defender, y más con las bajas de su portero y del ya
ex-internacional Goran Pandev, la apuesta de Vicente fue mantener el
estilo de juego y revolucionar un poco el ataque. De este modo, Cesc
por fin jugó en la selección en su sitio, y entre él y Silva
dieron un recital de pases entre líneas que desgranaban poco a poco
las líneas defensivas macedonias. Y junto a ello, tanto Pedrito como
Paco se encargaron de aportar más mordiente al ataque, siendo muy
incisivos con sus movimientos y dando tiro al equipo. Algo que tanto
hemos echado en falta los últimos meses.
Y así fue como llegó el
primer gol, con un buen pase de Cesc a Silva que fue derribado en el
área y cuyo penalti se encargó de transformar Ramos a su modo.
Después una buena combinación por banda hizo que Juanfran sirviera
a Paco para que se estrenara como goleador en su debut con la Roja, a
lo que siguió un despiste defensivo ya casi típico en nuestra
selección y que nos costó un gol de penalti anotado por Ibraimi,
pero que no desconcentró a los nuestros y que antes del descanso
pusieron el 3-1 en el marcador gracias a un gol de Busquets.
Tras el descanso la
tónica fue la misma. Dominio local y tímidas aproximaciones por
parte de los macedonios a los dominios de Iker. Fue entonces cuando
Del Bosque decidió mover el banquillo, y sacó a un gran Paco
Alcácer por Isco, que sigue demostrando que tiene que tener un hueco
en el once de esta selección, y dio minutos también a los
barcelonistas Bartra y Munir. Mientras, Silva se encargó de hacer el
cuarto para los nuestros, y Pedro cerró la cuenta en el descuento
con el 5-1 definitivo.
La selección se lleva un
balance muy positivo de este partido. Puede que sea frente a un rival
que no refleje la competitividad necesaria para hacer verdaderas
pruebas, pero el caso es que ayer España volvió a jugar fiel a su
estilo, y cada vez va sumando más piezas a su equipo. Isco, Alcácer,
Bartra, Koke, Munir, Jesé cuando se recupere, y más que llegarán
en nuestro camino a la Eurocopa estos dos años, empiezan a encajar
en este sistema que los Ramos, Silva, Cesc y compañía están
sabiendo transmitir perfectamente. Y lo más importante, ayer España
consiguió sus primeros tres puntos en este camino. Por baladí que
suene en este grupo que nos ha tocado, al final es lo que importa.
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