martes, 9 de septiembre de 2014

ANALISIS: España 5-1 Macedonia

Cesc y Silva les enseñan el camino a los nuevos.


Partido trampa el que tuvo ayer que afrontar la selección española en el Ciutat de Valencia ante su primer rival del grupo para la clasificación a la Eurocopa 2016. En un campo que no favorecía precisamente el juego de la Roja, los hombres de Vicente del Bosque jugaron un partido sensacional, dirigidos por un gran Cesc Fábregas, en el que se reconciliaron con su estilo, con el gol y con la afición.

Vicente sacó un once en el que hubo más caras nuevas que viejas, y del que tan sólo cinco jugadores salieron en el debut mundialista frente a Holanda. Con nuestro capitán Iker en portería, la defensa la formaban Ramos y Albiol como centrales, con Jordi Alba y Juanfran en los laterales. Busquets hacía de eje en el centro del campo, con Koke y Cesc a su lado para que entre los tres canalizaran todo el juego de toque de los suyos, y arriba alineó a Silva, Pedro, y la principal novedad, Paco Alcácer.

Frente a un equipo que salió a defender, y más con las bajas de su portero y del ya ex-internacional Goran Pandev, la apuesta de Vicente fue mantener el estilo de juego y revolucionar un poco el ataque. De este modo, Cesc por fin jugó en la selección en su sitio, y entre él y Silva dieron un recital de pases entre líneas que desgranaban poco a poco las líneas defensivas macedonias. Y junto a ello, tanto Pedrito como Paco se encargaron de aportar más mordiente al ataque, siendo muy incisivos con sus movimientos y dando tiro al equipo. Algo que tanto hemos echado en falta los últimos meses.

Y así fue como llegó el primer gol, con un buen pase de Cesc a Silva que fue derribado en el área y cuyo penalti se encargó de transformar Ramos a su modo. Después una buena combinación por banda hizo que Juanfran sirviera a Paco para que se estrenara como goleador en su debut con la Roja, a lo que siguió un despiste defensivo ya casi típico en nuestra selección y que nos costó un gol de penalti anotado por Ibraimi, pero que no desconcentró a los nuestros y que antes del descanso pusieron el 3-1 en el marcador gracias a un gol de Busquets.

Tras el descanso la tónica fue la misma. Dominio local y tímidas aproximaciones por parte de los macedonios a los dominios de Iker. Fue entonces cuando Del Bosque decidió mover el banquillo, y sacó a un gran Paco Alcácer por Isco, que sigue demostrando que tiene que tener un hueco en el once de esta selección, y dio minutos también a los barcelonistas Bartra y Munir. Mientras, Silva se encargó de hacer el cuarto para los nuestros, y Pedro cerró la cuenta en el descuento con el 5-1 definitivo.


La selección se lleva un balance muy positivo de este partido. Puede que sea frente a un rival que no refleje la competitividad necesaria para hacer verdaderas pruebas, pero el caso es que ayer España volvió a jugar fiel a su estilo, y cada vez va sumando más piezas a su equipo. Isco, Alcácer, Bartra, Koke, Munir, Jesé cuando se recupere, y más que llegarán en nuestro camino a la Eurocopa estos dos años, empiezan a encajar en este sistema que los Ramos, Silva, Cesc y compañía están sabiendo transmitir perfectamente. Y lo más importante, ayer España consiguió sus primeros tres puntos en este camino. Por baladí que suene en este grupo que nos ha tocado, al final es lo que importa.

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