Se imaginan una liga española sin el Real Madrid o la Bundesliga
sin el Bayern de Munich. No, pues bien, eso mismo ocurre en Escocia con
el descenso administrativo
del club más laureado, el Glasgow Rangers, hace justamente un verano.
Una bancarrota que le llevó a bajar a los infiernos de la Tercera
división escocesa y a reconfigurar todo el sistema futbolístico escocés.
Porque el descenso del Rangers no supuso
uno más. Supuso el del gran transatlántico del fútbol escocés junto a
sus vecinos del Celtic. Se acabaron los Old Firm (el partido de máxima
rivalidad entre los dos grandes) y la liga a “la escocesa”. Bienvenidos a
la liga del Celtic. En un campeonato donde desde 1985 (ganó el
Abeerden) no se conoce otro ganador que no sea el de este viejo
duopolio, se hace difícil pensar que la liga se le escape
en los próximos años al equipo católico de la ciudad.
En cuanto al formato se mantiene el de
las últimas temporadas. La liga se divide en dos fases: en la primera
los 12 equipos integrantes juegan tres vueltas de 11 partidos para
completar 33 encuentros en total. En esos partidos se enfrentan todos
contra todos tres veces. Una en casa, otra de visitante y la última en
función del sorteo del calendario, aunque teniendo en cuenta
varios matices, entre ellos las actuaciones de las últimas temporadas,
con el fin de conseguir una liga más justa. De esta manera, algunos
equipos pueden jugar más partidos en casa que otros.
Una vez acabada la primera fase, los seis primeros clasificados disputan cinco encuentros más entre
ellos, a fin de completar 38 partidos. El campeón sale de sumar los
puntos de la primera y segunda fase. Por abajo, la situación es
parecida, ya que los seis últimos disputan cinco partidos entre ellos,
de donde saldrá el equipo que descienda.
En ningún caso, un equipo que disputa el play-off por el descenso puede
superar a un conjunto que lucha por el título aunque tenga más puntos a
final de temporada sumando las dos fases. Esta situación lleva a
provocar situaciones curiosas, como es el hecho que el séptimo
clasificado pueda acabar con mejor puntuación que el cuarto debido a
disputar unos cinco últimos partidos teóricamente más fáciles ( el caso
del Inverness y el Hibernian en la temporada 2005-06).
El campeón de la Premier League escocesa
accede directamente a la Champions, mientras que el segundo clasificado
disputa la ronda previa. El tercer y cuarto puesto, al igual que el
campeón de Copa, accede a la Europa League.
En cuanto al descenso, solo baja un
equipo que es sustituido por el ganador de la Primera división escocesa.
Eso sí, el club que asciende debe cumplir una serie de requisitos si
quiere ingresar en la élite del fútbol escocés, como el de tener un
estadio con unas condiciones
de seguridad y capacidad adecuadas.
Una de las reglas más importantes de la
liga escocesa es que tres jugadores escoces menores de 21 años deben
jugar cada fin de semana en cada equipo. La medida tiene como fin
fomentar la llegada a la élite de futbolistas escoceses de nivel. Como
siempre, siguen sin haber dorsales con nombre, marca registrada
de la Scottish Premier League.
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