martes, 26 de agosto de 2014

Scotish Premier League. El Celtic se queda solo

Se imaginan una liga española sin el Real Madrid o la Bundesliga sin el Bayern de Munich. No, pues bien, eso mismo ocurre en Escocia con el descenso administrativo del club más laureado, el Glasgow Rangers, hace justamente un verano. Una bancarrota que le llevó a bajar a los infiernos de la Tercera división escocesa y a reconfigurar todo el sistema futbolístico escocés.

Porque el descenso del Rangers no supuso uno más. Supuso el del gran transatlántico del fútbol escocés junto a sus vecinos del Celtic. Se acabaron los Old Firm (el partido de máxima rivalidad entre los dos grandes) y la liga a “la escocesa”. Bienvenidos a la liga del Celtic. En un campeonato donde desde 1985 (ganó el Abeerden) no se conoce otro ganador que no sea el de este viejo duopolio, se hace difícil pensar que la liga se le escape en los próximos años al equipo católico de la ciudad.
En cuanto al formato se mantiene el de las últimas temporadas. La liga se divide en dos fases: en la primera los 12 equipos integrantes juegan tres vueltas de 11 partidos para completar 33 encuentros en total. En esos partidos se enfrentan todos contra todos tres veces. Una en casa, otra de visitante y la última en función del sorteo del calendario, aunque teniendo en cuenta varios matices, entre ellos las actuaciones de las últimas temporadas, con el fin de conseguir una liga más justa. De esta manera, algunos equipos pueden jugar más partidos en casa que otros.
Una vez acabada la primera fase, los seis primeros clasificados disputan cinco encuentros más entre ellos, a fin de completar 38 partidos. El campeón sale de sumar los puntos de la primera y segunda fase. Por abajo, la situación es parecida, ya que los seis últimos disputan cinco partidos entre ellos, de donde saldrá el equipo que descienda.
En ningún caso, un equipo que disputa el play-off por el descenso puede superar a un conjunto que lucha por el título aunque tenga más puntos a final de temporada sumando las dos fases. Esta situación lleva a provocar situaciones curiosas, como es el hecho que el séptimo clasificado pueda acabar con mejor puntuación que el cuarto debido a disputar unos cinco últimos partidos teóricamente más fáciles ( el caso del Inverness y el Hibernian en la temporada 2005-06).
El campeón de la Premier League escocesa accede directamente a la Champions, mientras que el segundo clasificado disputa la ronda previa. El tercer y cuarto puesto, al igual que el campeón de Copa, accede a la Europa League.
En cuanto al descenso, solo baja un equipo que es sustituido por el ganador de la Primera división escocesa. Eso sí, el club que asciende debe cumplir una serie de requisitos si quiere ingresar en la élite del fútbol escocés, como el de tener un estadio con unas condiciones de seguridad y capacidad adecuadas.
Una de las reglas más importantes de la liga escocesa es que tres jugadores escoces menores de 21 años deben jugar cada fin de semana en cada equipo. La medida tiene como fin fomentar la llegada a la élite de futbolistas escoceses de nivel. Como siempre, siguen sin haber dorsales con nombre, marca registrada de la Scottish Premier League.

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